Yoga para la ansiedad y el estrés
La ansiedad no vive solo en la cabeza. Vive en el pecho, en la respiración y en los hombros. Por eso también se trabaja desde el cuerpo.

Cuando el cuerpo va más rápido que vos
El corazón acelerado sin motivo. La respiración que se queda arriba, en el pecho. La mandíbula apretada. La sensación de que algo va a salir mal aunque no sepas qué.
Cuando vivís así mucho tiempo, el cuerpo aprende a estar en alerta y se olvida de cómo volver. El yoga es una forma de recordarle el camino.
Qué trabajamos en clase
Respiración.
Técnicas simples para alargar la exhalación y bajar el ritmo. Son herramientas que después usás en el colectivo, en la oficina o a las 3 de la mañana.
Movimiento para descargar.
Secuencias suaves que sueltan la tensión acumulada en el cuello, los hombros y el pecho.
Anclaje.
Prácticas para volver al presente a través de los pies, las manos y las sensaciones del cuerpo.
Descanso guiado.
Cierres de relajación profunda para que el cuerpo recuerde cómo se siente estar en calma.
Para quién es
Para vos si vivís con estrés sostenido, si la ansiedad aparece seguido y querés herramientas prácticas, o si estás en tratamiento y buscás un complemento desde el cuerpo.
Si tenés ataques de pánico, depresión o ansiedad que te impide hacer tu vida, te recomiendo que primero consultes a un profesional de salud mental. El yoga puede acompañar ese proceso, no reemplazarlo. [PENDIENTE: si Erika tiene un contacto de derivación, agregar: “Si no sabés por dónde empezar, escribime y te paso un contacto de confianza.”]
Cómo podés empezar
Preguntas frecuentes
¿El yoga cura la ansiedad?
No. No existe una práctica que “cure” la ansiedad. Lo que sí puede hacer es darte herramientas para regularte mejor y ayudarte a bajar el nivel de tensión del día a día.
¿Qué pasa si me angustio en clase?
Pasa, y está bien. Podés parar, respirar, acostarte. En las clases personalizadas lo hablamos. En los grupos, podés apagar la cámara si lo necesitás.
¿Qué técnica de respiración sirve para la ansiedad?
La que más uso es alargar la exhalación: exhalar más largo de lo que inhalás. Te la enseño en la primera clase y en el blog: respiración para la ansiedad.
Estas clases son un acompañamiento desde el cuerpo. No reemplazan tratamiento psicológico ni psiquiátrico. Si estás en crisis, contactá a un servicio de emergencia o a tu profesional de salud.
Yoga para la ansiedad: qué podés esperar
El yoga no hace desaparecer la ansiedad, pero puede ayudarte a relacionarte distinto con ella. Con práctica regular, muchas personas sienten que se dan cuenta antes de cuándo el cuerpo se acelera y que tienen más recursos para bajar el ritmo.
Lo que trabajamos es simple y concreto: respiraciones que alargan la exhalación, movimientos que descargan la tensión del pecho y los hombros, y momentos de descanso guiado. Son herramientas que después podés usar sola, en tu casa, en el trabajo o antes de dormir.
La constancia importa más que la intensidad. Dos clases por semana y unos minutos de práctica en casa suelen ser un buen punto de partida. Si estás en tratamiento psicológico o psiquiátrico, el yoga puede ser un complemento: contámelo al reservar y lo tenemos en cuenta.
Para seguir leyendo
Tu cuerpo ya sabe. Date el espacio.
Escribime y coordinamos tu primera clase.